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sábado, 3 de septiembre de 2016

Reforma de la Parroquia de San Lorenzo

 
La iglesia de San Lorenzo de Sevilla volvió a abrir el pasado 2 de septiembre después de un mes y medio en el que además de trabajos en las cubiertas y fachadas del templo se ha mejorado la imagen en su interior por medio de diferentes actuaciones que se suman a la restauración el pasado año del retablo mayor (de Martínez Montañés)  y la de la Capilla de la Virgen de Rocamador en 2012. Este verano se han restaurado las pinturas decorativas del presbiterio y se ha repintado esta misma zona en su color amarillo ocre original, lo que, junto con la nueva iluminación artística del retablo, le ha hecho ganar sustancialmente en luminosidad. También aprovechando el verano se ha instalado una nueva iluminación artística y hecho labores de limpieza en la Capilla de la Soledad de san Lorenzo.
Antes y después del Presbiterio de la Iglesia de san Lorenzo








Antes y después de la Capilla de la Soledad de San Lorenzo


viernes, 1 de julio de 2016

Capilla de Los Luises

Al pasear por la calle Trajano es inevitable fijarse en la fachada de la Capilla de los Luises, que llama la atención por sus trazas góticas, poco habituales en nuestra ciudad. Se trata de un edificio diseñado por el arquitecto regionalista Aníbal González para la Compañía de los jesuitas, que también contó con él para su proyecto de la Basílica de la Inmaculada Milagrosa.
Puerta de entrada presidida por una escultura de San Ignacio de Loyola,
relizada por José Lafita
Los orígenes de esta construcción se remontan a los siglos XVI y XVII, cuando se edificó el convento de San Francisco de Paula . La orden fue expulsada por la invasión francesa y tuvo diversos usos, incluido el de la primera iglesia protestante de Sevilla, hasta que en 1887 llegó a las manos de los jesuitas como fruto de una donación privada. La obra del conjunto fue encargada por la congregación María Inmaculada y San Luis (Los Luises), perteneciente a la orden jesuita. Sin embargo, esta pequeña capilla forma parte de un añadido realizado entre 1917 y 1919, siendo bendecida en 1920.
Bóveda del interior de la Capilla



Interior de la Capilla de los Luises







La capilla está decorada por un zócalo de azulejos diseñado por Gustavo Bacarisas, algunos lienzos en el muro del lado interior de la capilla y ventanas con bellas vidrieras en el muro opuesto, así como un precioso púlpito de hierro forjado diseñado por el propio arquitecto. El conjunto está coronado por un retablo de caoba tallado con motivos góticos. Acoge una Inmaculada de madera tallada realizada por Adolfo López.

Datos de interés:

Fuentes:
-ROLDÁN SALGUEIRO, Manuel Jesús. Iglesias de Sevilla. Sevilla: Editorial Almuzara, 2015
-http://www.archisevilla.org/capilla-de-los-luises/
-http://sede.fundacionsafa.es/el-edificio

lunes, 23 de mayo de 2016

El Mayor museo de arte público al aire libre de Europa... En Sevilla

                                                  
Sevilla presume de tener un centro histórico inigualable, que deja impresionado a los millones de turistas que lo visitan durante todo el año. En él acoge muchos monumentos, museos, como el Bellas Artes (la segunda pinacoteca más importante de España ), los museos de la Plaza de América, también alejado de esta zona el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, o incluso el joven centro de exposiciones de la fundación Cajasol, que pretende convertirse en referente cultural de la ciudad.

Lo que pocos saben es que, en un barrio muy alejado, que ningún turista visita y que probablemente es desconocido también para muchos de los propios sevillanos,  podemos presumir de tener el mayor museo de arte público al aire libre de Europa,  que se dice pronto. Este “museo” está ubicado en el barrio conocido como el Polígono San Pablo y está compuesto por los murales que en 2010 pintaron artistas muy importantes venidos de diferentes países de todo el mundo.

Mural de Josh Sarantitis en Sevilla
El proyecto fue iniciado por Peter Claesson, un sueco perteneciente a la empresa “ Indigo Incoming & Incentives”, que presentó la idea a la Organización de las Naciones Unidas como parte de los proyectos dirigidos al cumplimiento de los objetivos del milenio en cuanto a la igualdad social, la educación y la erradicación de la pobreza. Así, con el apoyo de la ONU, se llevó a cabo esta iniciativa en diferentes lugares del mundo, entre los que se encuentra Sevilla gracias a la promoción de Juan Antonio Jara y su empresa  “Diávolo producción cultural”. De esta manera pretendían acercar el arte a los barrios que estaban más desvalorizados, darle protagonismo en la ciudad y utilizarlo como forma de diálogo social y para dar a los ciudadanos de esta zona motivos, con creces, para enorgullecerse de sus barrios.



Para la realización de los murales vinieron 43 artistas de diferentes nacionalidades de todo el mundo de forma totalmente altruista, ya que no cobraban por ello. Aunque no recibieran dinero, la compensación fue la cálida acogida de los vecinos que colaboraron con ilusión. Entre los artistas que participaron se encontraba también Josh Sarantitis, quien es considerado por muchos expertos como el mejor muralista del mundo.
                                                  
                                                                

Pincha aquí para ver la entrevista que Peter Claesson concedió a Sevilla Actualidad

Galería de imágenes:
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jueves, 17 de marzo de 2016

Real Parroquia de Señora Santa Ana

La Parroquia de Santa Ana, conocida como la catedral de Triana, es la primera iglesia de nueva construcción de la ciudad tras la conquista por parte del Rey San Fernando en 1248. En el año 1266 se empezó a levantar este templo por orden de Alfonoso X, conocido como El Sabio, quien aseguraba que Santa Ana (madre de la Virgen) había intercedido en la curación de la enfermedad que padecía en los ojos y por ello la construiría en su nombre. Fue erigida en estilo gótico-mudéjar, aunque con mas prevalencia del gótico, diferenciándose de las típicas iglesias sevillanas de época más tardía. Además fue dotada de un sistema defensivo ya que era el único templo extramuros de la ciudad y, por tanto, desprotegido. Hasta que se erigió este templo la parroquia de Triana se había establecido en la pequeña capilla del Castillo de San Jorge (junto al puente de barcas, actual puente de Triana) pero este espacio era insuficiente para acoger a todos los feligreses del barrio, por lo que se decidió su traslado. Actualmente Santa Ana es patrona del barrio de Triana.

Interior de la iglesia


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martes, 26 de enero de 2016

La pintura taifa de San Julián

La Iglesia de San Julián es un templo construido en el siglo XIV en estilo gótico-mudéjar, siguiendo esquemas muy similares a los de muchos templos de Sevilla de este mismo estilo, aunque curiosamente no está catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural). En el incendio provocado en 1932 perdió su patrimonio mobiliario, por lo que lo que vemos en la actualidad es fundamentalmente debido a la restauración que se inició en 1939, incluido el presbiterio con arcos ojivales siguiendo el estilo neogótico que se le dio pretendiendo recuperar la fisionomía medieval original.




Lo que pocos conocen es que en la anexa casa hermandad de la Hiniesta se encontraron restos arqueológicos de gran trascendencia ya que, si los arqueólogos están en lo cierto, el paño de pintura mural hallado es de época taifa (siglo XI) con lo que serían unos de los restos más importantes de estas características y esta época (destaca su envergadura de 4'2x0'95 metros de longitud, la calidad de las pinturas y su estado de conservación). Pertenecían según las hipótesis de los expertos al patio hundido de alguna edificación. Lo sabemos gracias a los elementos de conducción de agua que se conservan. En el siglo XII otro inmueble, del cual también se conservan restos, fue construido encima ,destruyendo en gran parte el primitivo. Posteriormente se construyó una casa cuyos cimientos de hormigón también produjeron importantes daños.




Cuando se descubrieron hace diez años, se planteó por su ubicación aislada extraerlo para que formara parte de la colección del museo arqueológico, pero se desestimó esta opción porque suponía una descontextualización de este elemento que se encuentra en su lugar original.
La toma de esta decisión propone ciertamente un dilema, porque aunque los argumentos esgrimidos para evitar su traslado son muy lógicos y en mi opinión acertados, el no tomar esta medida ha llevado a una situación complicada: el hallazgo no dispone de una musealización ni de un cuidado adecuado ya que la Hermandad de la Hiniesta no está capacitada para ello, a pesar de que ya en su momento financió el sótano y la restauración de las pinturas. Es por esta razón que, desde hace ya tres legislaturas, está pidiendo ayuda a las administraciones para dignificar los restos como se merecen y evitar los daños que el paso del tiempo y la humedad están provocando, como la aparición de salinas.

Tenemos que agradecer a la Hermandad de la Hiniesta y a Francisco Ros, teniente hermano mayor, por habernos ofrecido esta visita, así como por su labor al ofrecerse a enseñárselo a todo aquél que se acerque a la casa hermandad y se interese por conocer los restos.

ACTUALIZACIÓN

En el año 2019 fue culminada la restauración y puesta en valor con la colaboración del ayuntamiento.




domingo, 27 de diciembre de 2015

Convento de Santa Clara

Entrada completa aquí
El antiguo convento de Santa Clara, ahora adaptado como centro del ICAS, es uno de los referentes de la arquitectura conventual de Sevilla. Para entender su historia hay que remontarse a la época de Alfonso X (El Sabio) quien con el propósito de repoblar la ciudad cede terrenos, entre otros, a su hermano el Infante Don Fadrique. Estos terrenos donde hoy se ubica el convento estaban ocupados por un conjunto de casas almohades y sus respectivos huertos (por ser zona alejada del centro de la ciudad) de las cuales aún se conservan algunos restos, como la alberca que se descubrió en el subsuelo del actual claustro. Don Fadrique construyó un palacio en estilo gótico, aunque el uso de mano de obra de los antiguos pobladores musulmanes hizo que en esta edificación hubieran elementos mudéjares.
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sábado, 31 de octubre de 2015

Nuevo centro de exposiciones en Sevilla

La Fundación Cajasol inauguró el pasado jueves 29 de octubre la sala de exposiciones "Murillo" con una muestra de las obras más importantes del siglo XIX, 61 de las 7000 piezas que pertenecen a la colección de la citada fundación. En esta muestra hay, entre otras, obras de artistas como Joaquín Sorolla, Gonzalo de Bilbao o Valeriano Bécquer (hermano del poeta).


Esta primera parte consta con 500 de los 10.000 metros cuadrados que tendrá este espacio, el cual pretende convertirse en referente cultural de la ciudad  con la colección que es, según el historiador Juan Fernández Lacosta, la más importante de Andalucía si no tenemos en cuenta las colecciones oficiales. En una segunda fase se adaptará el espacio que antes ocupaba el antiguo bazar Victoria como sala de xposiciones, y en la tercera se actuará en el teatro, culminándose así el proyecto en 2017.Además, incluye en la primera fase ya terminada, una tienda con las publicaciones de la fundación.




Francisco de Paula Esccribano: "Visita de la familia del conde de Ybarra al Museo de Bellas Artes de Sevilla"

José María Rodríguez Losada. "Escena de Crimen"

En el primer día buen número de sevillanos disfrutaron de esta interesante exposición que estará hasta el 5 de enero de 2016 de lunes a Sábado de 11 de la mañana a 9 de la noche y los domingos y festivos de 11 de la mañana a 6 de la tarde, siendo la entrada gratuita.

martes, 20 de octubre de 2015

Historia del Barrio de la Macarena



El nombre de la Macarena es conocido mundialmente, además de por una famosa canción, por Nuestra Señora de la Esperanza que es realmente la responsable de que se utilice este nombre, pero ¿el barrio se llama así por esta talla? probablemente, si preguntamos, la mayoría afirmarán contundentemente que toma el nombre de María Santísima de la Esperanza Macarena. No es así, esta vez no es la protagonista. La historia es al revés: la Señora de la Esperanza (ésta es su advocación) adoptó el nombre por su barrio, aunque fue ella la se encargó de extenderlo. (Con ayuda después de Los del Río, todo hay que decirlo).


Si bien su origen no está nada claro, una de las teorías más extendidas asegura que para entender esta denominación hay que remontarse a la Sevilla Romana. Entonces la ciudad se conocía como Hispalis, a la cual se dice que el mismo Julio César le dio la categoría de Colonia y le dotó de murallas. Según esta versión el barrio toma el nombre de Macarius, un patricio que tenía propiedades en el lugar. Otra de las teorías populares establece que es la puerta la responsable del nombre. Como vimos en el artículo sobre la evolución de los ríos de Sevilla, con la llegada de los musulmanes a Sevilla la ciudad creció, y los almohades construyeron la muralla que han llegado a nuestros días (existe cierta controversia en este tema, pues hay quien asegura que es de origen almorávide, aunque prevalece la opinión de la autoría almohade). Entonces, en el lado norte se construyó la puerta, con una fisionomía diferente de la actual, que llamaron Maqarna, lo cual derivó en Macarena.


Otras teorías menos extendidas hablan de un templo erigido en este lugar a principios del siglo IV en honor a San Macario, un Obispo de Jerusalén; de un promontorio o cerro cercano llamado Macareno que en la época de los tartesoss o los fenicios  sería lugar de paso para entrar a la ciudad por su extremo norte, o incluso de una alusión a la fundación mítica de la ciudad por parte de Hércules, cuya hija se llamada Macaria
Lo único que parece ser seguro es que el nombre es anterior al desarrollo urbano del propio barrio, que tiene lugar en el siglo XIII cuando se construye la Iglesia de San Gil, la que fuera sede la Hermandad de la Macarena durante cerca de 300 años.

En definitiva, la conclusión es que, aunque el origen no se ha podido determinar a ciencia cierta, lo que sí sabemos es que es el barrio el que otorga su nombre a la Macarena y no al revés. Actualmente el distrito Macarena ha relevado al barrio, dando nombre a la zona norte de la ciudad, que no al tradicional barrio de intramuros de la Macarena, el cual forma parte del distrito Casco Antiguo. Sus señas de identidad son la Basílica y el arco, acompañado por la antigua muralla.

Puerta y Basílica de la Macarena, con la torre de la Iglesia de San Gil al fondo
La Basílica fue construida a partir de 1941 con el diseño de Aurelio Gómez Millán, después de haberse refugiado la hermandad durante la Guerra Civil en la Anunciación y tras haber sufrido en 1936 el incendio de San Gil del que se salvaron las imágenes titulares que se habían guardado en casas particulares para su protección. El templo fue bendecido en 1949 y condecorado como Basílica en 1966 por Pablo VI. El arco es otro monumento con cierto misterio, ya que no se sabe cuánto se conserva de la edificación original, o al menos, qué queda anterior a la reforma del siglo XVIII, que sabemos que es la que concede su aspecto actual.

Y no podemos terminar un artículo sobre el barrio de la Macarena sin mencionar el Hospital de las Cinco Llagas, edificio muy relevante de la Sevilla renacentista que ha presenciado etapas que marcaron la historia de Sevilla, como las epidemias que asolaron a la población, e incluso es protagonista en la leyenda que explica la proveniencia de la Esperanza Macarena. Este edificio se empezó a construir por voluntad de Fadrique Enríquez de Rivera en 1546, quien continuó la labor de su madre, catalina de Ribera, fundadora del hospital original. Aunque el proyecto original es de Martín de Gainza, se encargó del proyecto desde 1588 Hernán Ruiz II (autor del remate renacentista de la Giralda). El hospital, uno de los más grandes de Europa en el siglo XVI y muestra del esplendor de la ciudad en esta época, mantuvo su uso hasta que su estado ruinoso obligó a clausurarlo en 1972. Actualmente, tras su restauración, es sede del Parlamento de Andalucía.

Interior de la Iglesia del Hospital de las Cinco Llagas

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Casa Mañara

martes, 6 de octubre de 2015

La Fuente-órgano del Alcázar



Sevilla es un ciudad única que presume de grandes récords, como el de la Catedral gótica más grande del mundo con el mayor retablo de la cristiandad, uno de los centros históricos más grandes del continente, el palacio real en uso más antiguo de Europa… y precisamente en este último espacio se encuentra un elemento muy especial,  único en España y con muy pocos ejemplares similares en toda Europa: una fuente-órgano.


Esta fuente, llamada de la fama, forma parte de la galería de Grutescos que diseñara Vermondo Resta en estilo manierista, sin saber que siglos más tarde sería expuesta en todo el mundo como parte de los Jardines del Agua, espacio ficticio de la serie “Juego de Tronos”.

jueves, 24 de septiembre de 2015

La destrucción del patrimonio no es sólo cosa del pasado


Es costumbre escandalizarnos cuando nos cuentan los elementos que se han destruido en Sevilla, cuando vemos lo que se hizo en la Plaza del Duque (uno de los que más suele impactar y que es de los casos más conocidos), los elementos perdidos de la expo del 29, o la muralla. Muchos se echan las manos a la cabeza, y reflexionan sobre la inconsciencia del pasado. Lo que no saben es que esto no es historia, a día de hoy son muchas las cosas que se destruyen y se menosprecian (afortunadamente no igual que antes, pero este problema sigue existiendo). El caso que nos ocupa hoy,  que recuerda mucho más a los dos últimos nombrados, se trata de algunos elementos de la exposición de 1992, que en breve, si la ciudadanía no consigue evitarlo, pasarán a la historia.

Junto a la Torre Pelli, cuyo nombre oficial es Torre Sevilla, se encontraban dos de las puertas de entrada al recinto: la Puerta de Triana y la Puerta del Guadalquivir. La primera de ellas ya fue derribada para construir la citada torre, aunque aún queda una parte y junto a ella, en un terreno abandonado, persiste la puerta del Guadalquivir, característica por su gran escalinata. También en este espacio están dos de las características grandes veletas que se hicieron para el evento. Para la inauguración de la Torre, se van a arreglar los alrededores, y este terreno se convertirá en un agradable parque junto al río. Hasta aquí todo bien, se gana un nuevo espacio verde para el ciudadano, pero para ello, el arquitecto encargado, Guillermo Vázquez Consuegra, arrasa con todo lo existente y elimina los elementos que allí quedan.



Puerta del Guadalquivir

Puede parecer para algunos que no son gran cosa, pero si analizamos el tema, nos damos cuenta de la incongruencia de la situación. Estamos hablando de elementos representativos de la exposición universal de 1992, un evento que es, sin duda alguna, un acontecimiento de gran importancia en Sevilla. Podemos hablar incluso de que marca un antes y un después en su historia, sobre todo en el aspecto del urbanismo de la ciudad, de cuyos cambios se podía escribir para completar un libro.

Para comprenderlo también podemos hacer una comparación, salvando las distancias, con las murallas y las puertas de entrada de la ciudad. Cuando se destruyeron, la mayoría a partir de 1868 (la gloriosa), eran elementos muy vulgares, piezas del urbanismo de cualquier ciudad, que de hecho sólo estorbaban para la modernización. En el siglo XXI, las murallas son monumentos distintivos en muchas ciudades, y nadie comprende cómo se permitió su destrucción. Por si fuera poco, resulta que esto se quiere destruir para hacer un parque, en el que se podría incluir sin problema todo esto como muestra del respeto por la historia. Pero a veces a los arquitectos les importa más ellos mismos, dejar su sello, su obra, que el patrimonio con el que tratan y la historia que tiene detrás.

Día a día se van perdiendo poco a poco partes de la historia de nuestra ciudad sin que nadie pueda evitarlo. Ahora son los ciudadanos y asociaciones, como legado expo, los que están movilizándose para salvar lo que, a todas luces, se debe conservar. Lo primero es la concienciación, pero hay que ir más allá para que no se siga perdiendo la historia de la ciudad.

Veleta de la Expo desde la Calle Betis
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viernes, 11 de septiembre de 2015

Palacio de los Marqueses de la Algaba (centro Mudéjar)

Reportaje completo y visita virtual aquí
El Palacio de Los Marqueses de la Algaba tiene origen en el siglo XV, cuando Juan de Guzmán compra unas propiedades tras la Iglesia del Omnium Sanctorum para construir un palacio, después de haber sido nombrado como el primer Señor de la Algaba (que no Marqués). El nombre, y el edificio actual en esencia se debe a Francisco de Guzmán, que fue nombrado Marqués por Felipe II en el siglo XVI. El edificio sufriría mucho a partir del siglo XIX, llegando a ser casa de vecinos de condición muy humilde y por tanto desvirtuándose y perdiendo muchos elementos. La Historia cambió cuando en 1998 el ayuntamiento lo adquirió y lo restauró con fondos europeos. Al terminar la restauración, en 2002, el inmueble acogió las oficinas de la delegación de participación ciudadana del ayuntamiento, uso que, si bien no es el más adecuado, permitía su utilización para algunos eventos culturales y su conservación. Finalmente, en 2013 se asentó su condición cultural al convertirlo en sede del centro mudéjar, que supone el establecimiento de un amplio horario de visitas.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Casa de Salinas

Reportaje completo aquí
Sevilla es una ciudad que, además de los principales monumentos, tiene muchos elementos de gran valor patrimonial. Es el caso de las diferentes casas palacio que hay en el centro histórico, como las conocidas casa de Pilatos y de la Condesa de Lebrija, pero también otras menos conocidas como la Casa de los Pinelo, el palacio de Miguel de Mañara, la casa de Guardiola o la Casa de Salinas, que es la que nos ocupa hoy.



Es una Casa palacio del siglo XVI situada en la Calle Mateos Gago, en frente de la Iglesia de Santa Cruz. Este palacio, como muchos otros de la ciudad, es reflejo de un contexto histórico en el que Sevilla era una de las ciudades más importantes del mundo, debido al comercio con las Américas. Entonces, muchas fueron las personas que erigieron en esta rica urbe casas palacios con el estilo renacentista que estaba en su esplendor por entonces, combinándolo también con los estilos tradicionales de la Tierra, el gótico y el mudéjar. En este caso, nuestro protagonista es Baltasar Jaén.

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viernes, 4 de septiembre de 2015

La evolución Hidrográfica de Sevilla

Para comprender el protagonismo del agua en Sevilla, y la evolución de la hidrografía de la zona, hay que remontarse a la fundación de la ciudad, que se puede situar unos 800 años antes de Cristo (estamos hablando por tanto de que se aproxima a tres milenios de antigüedad, lo que la sitúa como una de las mas ancianas de Europa). Por entonces,  la zona era pantanosa en su mayoría, salvándose tan solo una pequeña “colina” en la que tiene origen la ciudad (En la zona de la Cuesta del Rosario). También, antiguamente el mar entraba mucho más en la tierra, ocupando las actuales marismas, de manera que la desembocadura del Guadalquivir estaba en Coria del Río.
Existen restos arqueológicos que atestiguan cómo fueron las primeras casas, elevadas  sobre palos, que serían responsables según algunas teorías del primitivo nombre de esta población, Ispal. La ciudad quedó situada entre el segundo brazo del Guadalquivir y el arroyo Tagarete. Este segundo brazo, ha quedado fosilizado en el urbanismo de Sevilla. Pasaba por la actual Alameda de Hércules, continuaba hasta la Campana, el Ayuntamiento, Avenida de la Constitución y finalmente se cerraba de nuevo cerca de donde, desde hace unos 8 siglos, se ubica la Torre del Oro.

fuente: personal.us

Este segundo brazo se secó en la época de dominación musulmana, cuando la ciudad creció y el mismo quedaba metido dentro de la zona amurallada. En el siglo XVI, concretamente en el año 1574, se aprovechó parte de su antiguo cauce para crear la Alameda de Hércules, que ha sobrevivido hasta nuestros días como el jardín público más antiguo de Europa. La ciudad quedó entonces exenta de ríos interiores, pero prácticamente rodeada. Al oeste de la ciudad estaba el Río Guadalquivir y al sur y este el arroyo del Tagarete,afluente del primero. Este arroyo dotó de una fisionomía muy particular a esta zona de la muralla, radicalmente diferente a la que podemos disfrutar a día de hoy y que se puede ver en los antiguos grabados de la Puerta Jerez, o en las fotos que nos muestran el gran tamaño que tenían los caños de Carmona para salvar este arroyo.Más alejado hacia el sur estaba el Tamarguillo y aún más al sur el Guadaira.
Puerta de Jerez junto al arroyo

Caños de Carmona cerca e su llegada a la Puerta homónima cruzando el Tagarete

Se mantuvo así hasta la canalización del Tagarete en el año 1771, aunque no fue suficiente y en el año 1849 se decidió soterrarlo desde la altura de la Calle San Fernando hasta su desembocadura. Los conductos que se hicieron con este fin aún se conservan y son utilizados para instalaciones de EMASESA. Posteriormente fue desviado, de forma que no llega a entrar en la ciudad y desemboca en el Tamarguillo, que también ha sido reconducido y soterrado en parte hacia el norte. De esta forma, dentro de la ciudad de Sevilla ya no queda ningún río real, puesto que el Guadalquivir en realidad tampoco discurre ya por la ciudad de Sevilla.

Antiguo cauce subterráneo del Tagarete abierto por obras de mantenimiento en 2015
En realidad, el tradicional puente de Triana lo que cruza no es ya el río Guadalquivir, sino el canal Alfonso XIII. A mediados del siglo XX se interrumpió el cauce del río a la altura del actual puente del Cachorro , creando lo que se denominó el tapón de Chapina; el cual interrumpía la entrada de agua por el norte. Por el sur queda separado por la esclusa, que permite la entrada de barcos al canal.Para la exposición de 1992 se eliminó afortunadamente el tapón de Chapina y se trasladó la interrupción del río al extremo norte de la ciudad.
En el lugar se construyó el puente del Cristo de la Expiración que los sevillanos apodaron, como muestra de su sentido del humor, puente de los leperos. Esta denominación es debida a que cuando se hizo todavía no se había quitado el "tapón", por lo que la construcción parecía a ojos de los sevillanos un poco absurda, pues era un puente que no tenía todavía ningún escoyo que salvar. Ahora el caudal del río discurre por la periferia­ oeste de la ciudad, por un cauce artificial denominado la corta de la Cartuja que en el mapa se puede reconocer como tal, ya que es prácticamente recto.



Todas estas obras se realizaron para evitar las constantes inundaciones que asolaban la ciudad por el desbordamiento del Guadalquivir o de sus afluentes, y que dejaron muchas tragedias, pero también curiosas estampas como las de los barcos en la Alameda de Hércules, recordando a la mismísima Venecia.  Esta historia ha quedado marcada la ciudad con testigos como la anteriormente citada alameda o la Ronda del Tamarguillo, que además de ser una fosilización urbana del antiguo cauce de este arroyo, ha tomado su nombre, al igual que ocurre el Guadaira y el parque hecho recientemente. Otro ejemplo curioso, por pasar desapercibido a pesar de estar a la vista de todos y aparecer en muchas de las estampas de Sevilla, es la desembocadura del Tagarete que se conserva a los pies de la Torre del Oro,  de cuando éste estaba canalizado bajo Tierra.
Antigua desembocadura del Tagarete junto la Torre del Oro

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