Buscar en este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Historias leyendas y personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias leyendas y personajes. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de septiembre de 2020

Triana más allá del Folklore: una riqueza histórica y patrimonial que traspasa fronteras

Origen y evolución histórica de Triana. Autor: Mikel Xeka

Triana es actualmente conocida como uno de los barrios más turísticos de la capital andaluza, por su valor patrimonial, pero sobre todo por su lado folklórico: el flamenco, sus gentes, sus bares...

Sin embargo, Triana es un barrio muy importante a nivel patrimonial en la ciudad de Sevilla, aunque este aspecto esté menos destacado hoy en día. Hunde sus raíces en la edad media, cuando se construyó un castillo para defender la ciudad, que más tarde sería conocido como Castillo de San Jorge. Las referencias más antiguas que tenemos de esta construcción defensiva se remontan al Siglo XII. Sabemos que en época almohade ya existía un arrabal en torno a este castillo, aunque desconocemos la naturaleza de las construcciones que lo formaban. Probablemente se trataría de construcciones muy rudimentarias. Es ya tras la conquista cristiana, cuando se construye la Parroquia de Santa Ana (la primera que se hace en Sevilla de nueva planta que haya llegado a nuestros días) y ligada a ella la "Puebla de Santa Ana". A partir de ahí se sigue desarrollando este barrio extramuros hasta lo que conocemos a día de hoy. Importante reseñar el notable descenso que había experimentado para el Siglo XIX por la unión de diversos factores: la explosión de pólvora y la peste en el Siglo XVII, el estancamiento económico y el terremoto de Lisboa en el Siglo XVIII, etc.


Iglesias y parroquias de Triana

Como resultado de esta larga historia, se ha conformado un barrio con muchos elementos patrimoniales destacados, como la citada Parroquia de Santa Ana, la Iglesia de San Jacinto, la Parroquia de la O... además de muchos otros edificios de menor valor que enriquecen el conjunto.

martes, 20 de octubre de 2015

Historia del Barrio de la Macarena



El nombre de la Macarena es conocido mundialmente, además de por una famosa canción, por Nuestra Señora de la Esperanza que es realmente la responsable de que se utilice este nombre, pero ¿el barrio se llama así por esta talla? probablemente, si preguntamos, la mayoría afirmarán contundentemente que toma el nombre de María Santísima de la Esperanza Macarena. No es así, esta vez no es la protagonista. La historia es al revés: la Señora de la Esperanza (ésta es su advocación) adoptó el nombre por su barrio, aunque fue ella la se encargó de extenderlo. (Con ayuda después de Los del Río, todo hay que decirlo).


Si bien su origen no está nada claro, una de las teorías más extendidas asegura que para entender esta denominación hay que remontarse a la Sevilla Romana. Entonces la ciudad se conocía como Hispalis, a la cual se dice que el mismo Julio César le dio la categoría de Colonia y le dotó de murallas. Según esta versión el barrio toma el nombre de Macarius, un patricio que tenía propiedades en el lugar. Otra de las teorías populares establece que es la puerta la responsable del nombre. Como vimos en el artículo sobre la evolución de los ríos de Sevilla, con la llegada de los musulmanes a Sevilla la ciudad creció, y los almohades construyeron la muralla que han llegado a nuestros días (existe cierta controversia en este tema, pues hay quien asegura que es de origen almorávide, aunque prevalece la opinión de la autoría almohade). Entonces, en el lado norte se construyó la puerta, con una fisionomía diferente de la actual, que llamaron Maqarna, lo cual derivó en Macarena.


Otras teorías menos extendidas hablan de un templo erigido en este lugar a principios del siglo IV en honor a San Macario, un Obispo de Jerusalén; de un promontorio o cerro cercano llamado Macareno que en la época de los tartesoss o los fenicios  sería lugar de paso para entrar a la ciudad por su extremo norte, o incluso de una alusión a la fundación mítica de la ciudad por parte de Hércules, cuya hija se llamada Macaria. 
Lo único que parece ser seguro es que el nombre es anterior al desarrollo urbano del propio barrio, que tiene lugar en el siglo XIII cuando se construye la Iglesia de San Gil, la que fuera sede la Hermandad de la Macarena durante cerca de 300 años.

En definitiva, la conclusión es que, aunque el origen no se ha podido determinar a ciencia cierta, lo que sí sabemos es que es el barrio el que otorga su nombre a la Macarena y no al revés. Actualmente el distrito Macarena ha relevado al barrio, dando nombre a la zona norte de la ciudad, que no al tradicional barrio de intramuros de la Macarena, el cual forma parte del distrito Casco Antiguo. Sus señas de identidad son la Basílica y el arco, acompañado por la antigua muralla.

Puerta y Basílica de la Macarena, con la torre de la Iglesia de San Gil al fondo
La Basílica fue construida a partir de 1941 con el diseño de Aurelio Gómez Millán, después de haberse refugiado la hermandad durante la Guerra Civil en la Anunciación y tras haber sufrido en 1936 el incendio de San Gil del que se salvaron las imágenes titulares que se habían guardado en casas particulares para su protección. El templo fue bendecido en 1949 y condecorado como Basílica en 1966 por Pablo VI. El arco es otro monumento con cierto misterio, ya que no se sabe cuánto se conserva de la edificación original, o al menos, qué queda anterior a la reforma del siglo XVIII, que sabemos que es la que concede su aspecto actual.

Y no podemos terminar un artículo sobre el barrio de la Macarena sin mencionar el Hospital de las Cinco Llagas, edificio muy relevante de la Sevilla renacentista que ha presenciado etapas que marcaron la historia de Sevilla, como las epidemias que asolaron a la población, e incluso es protagonista en la leyenda que explica la proveniencia de la Esperanza Macarena. Este edificio se empezó a construir por voluntad de Fadrique Enríquez de Rivera en 1546, quien continuó la labor de su madre, catalina de Ribera, fundadora del hospital original. Aunque el proyecto original es de Martín de Gainza, se encargó del proyecto desde 1588 Hernán Ruiz II (autor del remate renacentista de la Giralda). El hospital, uno de los más grandes de Europa en el siglo XVI y muestra del esplendor de la ciudad en esta época, mantuvo su uso hasta que su estado ruinoso obligó a clausurarlo en 1972. Actualmente, tras su restauración, es sede del Parlamento de Andalucía.

Interior de la Iglesia del Hospital de las Cinco Llagas

Entradas similares:

Casa de Salinas

Casa Mañara

viernes, 4 de septiembre de 2015

La evolución Hidrográfica de Sevilla

Para comprender el protagonismo del agua en Sevilla, y la evolución de la hidrografía de la zona, hay que remontarse a la fundación de la ciudad, que se puede situar unos 800 años antes de Cristo (estamos hablando por tanto de que se aproxima a tres milenios de antigüedad, lo que la sitúa como una de las mas ancianas de Europa). Por entonces,  la zona era pantanosa en su mayoría, salvándose tan solo una pequeña “colina” en la que tiene origen la ciudad (En la zona de la Cuesta del Rosario). También, antiguamente el mar entraba mucho más en la tierra, ocupando las actuales marismas, de manera que la desembocadura del Guadalquivir estaba en Coria del Río.
Existen restos arqueológicos que atestiguan cómo fueron las primeras casas, elevadas  sobre palos, que serían responsables según algunas teorías del primitivo nombre de esta población, Ispal. La ciudad quedó situada entre el segundo brazo del Guadalquivir y el arroyo Tagarete. Este segundo brazo, ha quedado fosilizado en el urbanismo de Sevilla. Pasaba por la actual Alameda de Hércules, continuaba hasta la Campana, el Ayuntamiento, Avenida de la Constitución y finalmente se cerraba de nuevo cerca de donde, desde hace unos 8 siglos, se ubica la Torre del Oro.

fuente: personal.us

Este segundo brazo se secó en la época de dominación musulmana, cuando la ciudad creció y el mismo quedaba metido dentro de la zona amurallada. En el siglo XVI, concretamente en el año 1574, se aprovechó parte de su antiguo cauce para crear la Alameda de Hércules, que ha sobrevivido hasta nuestros días como el jardín público más antiguo de Europa. La ciudad quedó entonces exenta de ríos interiores, pero prácticamente rodeada. Al oeste de la ciudad estaba el Río Guadalquivir y al sur y este el arroyo del Tagarete,afluente del primero. Este arroyo dotó de una fisionomía muy particular a esta zona de la muralla, radicalmente diferente a la que podemos disfrutar a día de hoy y que se puede ver en los antiguos grabados de la Puerta Jerez, o en las fotos que nos muestran el gran tamaño que tenían los caños de Carmona para salvar este arroyo.Más alejado hacia el sur estaba el Tamarguillo y aún más al sur el Guadaira.
Puerta de Jerez junto al arroyo

Caños de Carmona cerca e su llegada a la Puerta homónima cruzando el Tagarete

Se mantuvo así hasta la canalización del Tagarete en el año 1771, aunque no fue suficiente y en el año 1849 se decidió soterrarlo desde la altura de la Calle San Fernando hasta su desembocadura. Los conductos que se hicieron con este fin aún se conservan y son utilizados para instalaciones de EMASESA. Posteriormente fue desviado, de forma que no llega a entrar en la ciudad y desemboca en el Tamarguillo, que también ha sido reconducido y soterrado en parte hacia el norte. De esta forma, dentro de la ciudad de Sevilla ya no queda ningún río real, puesto que el Guadalquivir en realidad tampoco discurre ya por la ciudad de Sevilla.

Antiguo cauce subterráneo del Tagarete abierto por obras de mantenimiento en 2015
En realidad, el tradicional puente de Triana lo que cruza no es ya el río Guadalquivir, sino el canal Alfonso XIII. A mediados del siglo XX se interrumpió el cauce del río a la altura del actual puente del Cachorro , creando lo que se denominó el tapón de Chapina; el cual interrumpía la entrada de agua por el norte. Por el sur queda separado por la esclusa, que permite la entrada de barcos al canal.Para la exposición de 1992 se eliminó afortunadamente el tapón de Chapina y se trasladó la interrupción del río al extremo norte de la ciudad.
En el lugar se construyó el puente del Cristo de la Expiración que los sevillanos apodaron, como muestra de su sentido del humor, puente de los leperos. Esta denominación es debida a que cuando se hizo todavía no se había quitado el "tapón", por lo que la construcción parecía a ojos de los sevillanos un poco absurda, pues era un puente que no tenía todavía ningún escoyo que salvar. Ahora el caudal del río discurre por la periferia­ oeste de la ciudad, por un cauce artificial denominado la corta de la Cartuja que en el mapa se puede reconocer como tal, ya que es prácticamente recto.



Todas estas obras se realizaron para evitar las constantes inundaciones que asolaban la ciudad por el desbordamiento del Guadalquivir o de sus afluentes, y que dejaron muchas tragedias, pero también curiosas estampas como las de los barcos en la Alameda de Hércules, recordando a la mismísima Venecia.  Esta historia ha quedado marcada la ciudad con testigos como la anteriormente citada alameda o la Ronda del Tamarguillo, que además de ser una fosilización urbana del antiguo cauce de este arroyo, ha tomado su nombre, al igual que ocurre el Guadaira y el parque hecho recientemente. Otro ejemplo curioso, por pasar desapercibido a pesar de estar a la vista de todos y aparecer en muchas de las estampas de Sevilla, es la desembocadura del Tagarete que se conserva a los pies de la Torre del Oro,  de cuando éste estaba canalizado bajo Tierra.
Antigua desembocadura del Tagarete junto la Torre del Oro

Entradas similares:

La plaza que Sevilla debió tener
Lo que hubo y lo que pudo haber en la Buhaira

jueves, 16 de abril de 2015

La puerta que falta en la Calle Bailén

Cuando paseas por la céntrica calle Bailén, te das cuenta de que en la fachada trasera del Museo de Bellas Artes falta una puerta, si bien es cierto que esto no es algo único en esta ciudad (un ejemplo de ello está en el mismísimo Alcázar, en la fachada de la Calle Miguel de Mañara).

Fachada trasera del Museo de Bellas artes 
Puerta de la muralla del Alcázar
Surge la curiosidad de saber por qué están ahí esos huecos o esas marcas, y en esta ocasión, existe una historia detrás que lo justifica. Para ello, debemos conocer la historia del edificio. Este inmueble fue concebido en un primer momento como el Convento de la Merced de principios del siglo XVI, aunque los orígenes de este convento se remontan a la reconquista de Sevilla. Su historia cambió cuando fue expropiado en la famosa desamortización de Mendizábal, y afortunadamente corrió mejor suerte que otros edificios como el Convento casa  grande de San Francisco, que quedó en estado de ruina y finalmente fue demolido, a pesar de su gran valor arquitectónico y artístico. Si quieres saber más sobre este convento, consulta el reportaje del ayuntamiento, en el cual se habla de este edificio y hay fotografías de los pocos restos que quedan, que sirven de muestra del valor que pudo tener el edificio.

El convento de la Merced, sirvió para crear el "Museo de pinturas" en 1835, que acogió las obras de arte desamortizadas de diferentes instituciones religiosas, como el Monasterio de San Jerónimo o el mismo convento casa grande de San Francisco.

Después de esta introducción para situarnos, analizamos la respuesta a la pregunta de la puerta. En un principio este edifico era de corte neoclásico, mucho más sobrio, y a principios del siglo XX se reformó con un estilo neobarroco y se trasladó la barroca portada principal de la iglesia (del mismo arquitecto que la del Palacio Arzobispal) para colocarla como portada principal del museo, más acorde al estilo barroco. Como resultado de estas transformaciones, tenemos el edificio tal y como se puede contemplar actualmente, y , en la parte trasera, el hueco del que hablamos que corresponde a lo que era la puerta principal de la iglesia del Convento.

lunes, 2 de marzo de 2015

La leyenda de la bella Susona

Susona era la hija del judío "converso" Diego Ben Susón y se decía que era la mujer más bella de Sevilla, siendo muchos sus pretendientes pero ninguno con éxito, hasta que un día ésta se enamoró de un cristiano con quien mantuvo una relación. El padre de Susona planeó, junto con otro grupo de judíos, un ataque a los cristianos para lo cual hizo una reunión en su propia casa. Susona oyó la conversación y avisó al amante del ataque, temiendo por su vida.

Gracias a que delató, los cristianos detuvieron el ataque acabando con la vida del padre y de los compañeros. La hija, conmovida por la pérdida, pidió que, a su muerte, separaran la cabeza de su cuerpo y la colocaran en la puerta de su casa como muestra del dolor y arrepentimiento por haber delatado a su madre, y que así sirviera de ejemplo a todos. Tal y como ella pidió, se colocó la cabeza que años más tarde dio nombre a esa calle por la tétrica imagen que dejaba, denominándose calle de la muerte. Tras muchos años, los vecinos decidieron quitar la calavera de la ya no tan bella Susona, y en su lugar se colocó el azulejo conmemorativo que hoy vemos.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Leyenda de la Cabeza del Rey Don Pedro

Las calles Cabeza del Rey Don Pedro y Candilejo, cercanas a la Alfalfa, no reciben estos nombres por casualidad, es debido a la leyenda de lo que se dice que allí ocurrió y a la escultura que allí quedó posteriormente. El rey Pedro I, conocido como el cruel o el justiciero, salió una noche por las calles de Sevilla, y en su paseo se encontró con un noble con el que el rivalizaba, de la familia de los Guzmanes. En este lugar, se ensalzaron en una pelea que terminó con la muerte del noble y el rey escapó, aunque lo que no sabía es que desde una de las ventanas una anciana se percató de la pelea y reconoció al rey por el crujir de sus rodillas que le caracterizaba, debido a una enfermedad que padecía (hecho que ha sido constatado científicamente). Se dice que esta anciana, asustada, dejó caer el candil que portaba y de ello adoptó el nombre la calle en la que actualmente hay un pequeño candil que pende de una de las ventanas en honor a este hecho.


El rey, conocido no en vano como el justiciero, prometió cuando se descubrió el crimen, que colgaría la cabeza del asesino en el lugar del crimen. La anciana fue presentada como testigo,pero, asustada por delatar al mismísimo rey, no quiso decir en un principio la identidad del culpable, pero el rey aseguró que no tendría ningún problema . La anciana tímida presentó al rey un espejo. Pedro I, como no podía ser de otra forma, cumplió con su palabra y colocó en el lugar una caja en cuyo interior aseguró que se encontraba la cabeza del asesino, pero dio la orden de que la caja no se podría abrir hasta su muerte. En este momento, se descubrió que en el interior había un busto del fallecido rey, que quedó allí.

Busto del Rey Don Pedro, actualmente en la Casa de Pilatos
En el siglo XVII, el busto fue retirado de su ubicación original y actualmente se encuentra en el patio de las caballerizas de la Casa de Pilatos (visible desde la calle). En su lugar, se colocó una escultura algo más monumental que es la que ha llegado hasta nuestros días.
Calle Cabeza del Rey Don Pedro


sábado, 10 de enero de 2015

El "capricho" de Ánibal González

Aníbal Gozález Álvarez Ossorio, nacido en 1876, es ,en mi opinión, uno de los grandes artistas que esta ciudad ha concebido. No estamos hablando de las obras de arte que puede albergar un museo, si no más bien, del propio museo, su arquitectura era una obra artística que aún hoy sigue asombrando a personas de todo el mundo. Si hay algo que hace que le estemos dedicando estas líneas a este arquitecto, y no a otros protagonistas de la arquitectura regionalista española como José Espiau, es, probablemente, gracias a la participación del primero en la Exposición Iberoamericana. Fue en este periodo cuando realizó su obra cumbre, La Plaza de España, y otros bellos edificios como los enmarcados en la Plaza de América, un gran ejemplo del eclecticismo Sevillano.

Pero Aníbal González no siempre fue el representante del regionalismo como lo conocemos ahora. En sus inicios diseñó edificios modernistas, estilo arquitectónico de gran importancia a finales de siglo XIX. Unos de sus edificios característicos de esta etapa, son los edificios de la Calle Alfonso XII número 27 y 29 y el de la Calle Almirante Ulloa número 4, gemelo de los anteriores. El "capricho" del que hablamos, es que el decía que le gustaría comprar ese inmueble para poder meterse dentro y así no tener que verlo. Esto no es más que una anécdota, pero es una muestra del rechazo que tuvo Aníbal González a la  etapa modernista de su juventud, que él consideraba una copia de la arquitectura catalana.

Inmuebles de la Calle Alfonso XII

Inmuebles de la Calle Alfonso XII

Inmuebles de la Calle Alfonso XII
Fuente:"LA ARQUITECTURA DE ANÍBAL GONZÁLEZ"  HOGAR Y ARQUITECTURA/ Número 82 (Mayo-Junio 1969)

jueves, 10 de julio de 2014

El David de Miguel Ángel... en Sevilla


Réplica del David de Miguel Ángel

Con 26 años de edad, Miguel Ángel Buonarroti tallaba la imagen de El David, una escultura de más de 5 m de altura que se ha convertido en una de las obras de arte más importantes y conocidas en todo el mundo.

En Sevilla, si visitas la Casa de Pilatos, uno de los Palacios más importantes de la ciudad, te verás sorprendido al encontrar en uno de sus patios una pequeña copia de esta colosal imagen. Fadrique Enriquez de Rivera, uno de los dueños de esta construcción, realizó un viaje a Jerusalén. En dicho viaje, pasó por Italia y quedó impresionado por el arte renacentista. De su viaje trajo una colección de piezas de arte, al igual que hiciera posteriormente su sobrino Per Afán de Rivera, que amplió el patrimonio de la casa con piezas de su colección de arte. 

También siguió con la Construcción del palacio para acoger estas obras. Esta reforma la encargó al arquitecto de Nápoles Benvenuto Tortello (ciudad donde el noble tuvo un virreinato)  y es aquí donde encontramos la pieza de la que hablamos, una escultura que si bien es cierto que no tiene especial valor artístico, llama la atención de cualquier visitante por ser la réplica (a pequeña escala) de una de las obras de arte más famosas del mundo.

Logia renacentista del jardín grande correspondiente a la citada reforma

Logia renacentista del jardín grande correspondiente a la citada reforma

Es habitual encontrarse en las casas palacio sevillanas piezas de diferentes lugares que muestran el interés de los que fueron sus dueños por el coleccionismo de obras de arte y elementos de valor histórico. Posiblemente, el caso más importante sea el de la Casa de Pilatos o el de la Casa de la Condesa de Lebrija, que, gracias a los mosaicos provenientes de Itálica que contiene, hay quienes incluso dicen de ella que es la casa mejor pavimentada de Europa (aunque no es ningún título oficial, por más que la publicidad quiera presumir de ello).

A estos magníficos suelos se le unen colecciones de piezas arqueológicas, azulejos provenientes del Convento de San Agustín, piezas de los viajes que hacía la Condesa, etc. También ejemplo de lo que hablamos es la Casa de Salinas (que también tiene mosaicos romanos), La Casa de los Pinelo, el Palacio de Dueñas de la fallecida Duquesa de Alba, o incluso algunos más modestos y desconocidos como el Palacio de Mañara, que tiene en su patio principal una fuente traída directamente de Italia. 

Mosaico de Itálica en el patio Principal del  Palacio de la Condesa de Lebrija

Piezas arqueológicas y mosaicos de Itálica en el Palacio de la Condesa de Lebrija

Azulejos del S. XVI del Convento de san Agustín en el cenador de cristal del Palacio de la Condesa de Lebrija

viernes, 16 de mayo de 2014

Diego Velázquez

Diego Velázquez, uno de los pintores españoles más importantes,  nació en Sevilla en 1599, concretamente en la antigua calle de la Gorgoja y fue bautizado en la parroquia de San Pedro como Diego Rodriguez de Silva y Velázquez (su padre se llamaba Juan Rodriguez de Silva y su madre Jerónima Velázquez).

Entró a los 12 años en el taller de francisco Pacheco, quien colaboraría en la realización de la policromía de algunas obras de Juan Martínez Montañés, destacado escultor en Sevilla por obras como el Señor de Pasión. Entre sus primeras obras en esta etapa destacan, por su naturalidad, El aguador de Sevilla, Vieja friendo huevos y la Adoración de los Reyes Magos, en la que los personajes son los distintos miembros de su familia, incluido él mismo. En 1623 se casó con Juana Pacheco, hija de su maestro y recibió la llamada de las cortes para mostrar su talento realizando un retrato del rey felipe IV, tras lo que fue nombrado pintor de cámara del monarca, lo que le llevó a alcanzar el éxito.

Tuvo que ocultar sus orígenes humildes y por ello utilizó el apellido de Velázquez, para poder entrar en la prestigiosa Orden de Santiago. Su obra cumbre fue las meninas (1656), en la que representa la familia de Felipe IV e incluso aparece él mismo.Sobre esta obra, cabe destacar (por elegir un detalle, ya que daría para horas) la anécdota de la cruz de Santiago que el autorretratado lleva en el pecho. A Velázquez le costó mucho acceder a esta prestigiosa orden, tanto es así, que cuando realizó esta obra, aún no había obtenido el título, de forma que en un principio no se incluyó en el lienzo. Fue posteriormente cuando se modificó para incluir la cruz (no se sabe si lo hizo el mismo autor u otra persona) para que quedara constancia de este logro.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Don Miguel Mañara


Don Miguel Mañara (1627-1679) es un insigne personaje Sevillano, nacido de familia rica en el palacio de Levíes, situado en el Barrio San Bartolomé. Las leyendas, que no se corresponden con la realidad, cuentan que este personaje fue en su juventud un gran seductor y con una vida de pecados. Tras un tiempo como un mujeriego , se casó, y fue al morir su esposa cuando su vida cambió por completo, centrándose en la religión y la dedicación absoluta a los pobres. En este periodo, destaca su papel en el Hospital de la Caridad, al que donó gran parte de su fortuna y del que fue hermano mayor. Esta figura de seductor es la que según algunos, inspiró al famoso Don Juan Tenorio, como aparece recogido por ejemplo en los versos de Antonio Machado en su obra campos de Castilla:

"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.


Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-;
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario."

Sin embargo, esto sería imposible cronológicamente, pues el antecedente de esta famosa obra, El Burlador de Sevilla, se escribió entre 1627 y 1629, mucho antes de que Mañara, nacido en 1627, pudiera hacer nada de lo que se le adjudicaba. 

La realidad sobre este histórico personaje, nacido en una familia muy acaudalada por el negocio con las américas, es que desde pequeño recibió una profunda educación religiosa, puesto que su padre estaba muy implicado en la iglesia, al igual que él desde joven, aunque si es verdad que fue cuando murió su mujer cuando más se volcó. Miguel de Mañara de hecho llegó incluso a ser nombrado Caballero de la Orden de Calatrava y Alcalde Mayor de Sevilla, y renunció a sus poderes y riqueza para dedicarse a la Hermandad de la Caridad.

La mala fama que conforma la leyenda es debida a las difamaciones de muchos influyentes y poetas de la época, que quisieron ensuciar la imagen de este noble sevillano para evitar su beatificación. También fue muy difundida la leyenda por los románticos del siglo XIX, que conocerían a Mañara por elementos como su lápida en la que él mismo pidió que pusiera "Aquí yacen los huesos y cenizas del peor hombre que ha habido en el mundo".

Incluso escribió una confesión en su testamento para expiar sus pecados, en una simple muestra de humildad que le costó una mala reputación: " (...)los más de mis malogrados días ofendí a Dios... Serví a Babilonia y al demonio su príncipe con mil abominaciones, soberbias, adulterios, juramentos, escándalos y latrocinios, cuyos pecados y maldades no tienen número (...)" Actualmente, cuenta con mayor reconocimiento, y en su honor hay un monumento en el jardín colindante con el teatro de la Maestranza (Jardines de la Caridad), que es copia de la escultura original de Antonio Susillo situada en la galería de sevillanos ilustres (en la parte del Palacio de San Telmo que da a la calle Palos de la Frontera).


Monumento a Miguel Mañara

Fuentes : 
https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/agi/destacados/quedateencasa/manara.html
https://www.santa-caridad.es/es/miguel-manara/
http://culturadesevilla.blogspot.com/2015/02/el-monumento-miguel-manara-luce.html

Entradas similares:

Diego Velázquez
Casa Mañara